La afectación coronaria debido a la presencia de seudoaneurismas micóticos es un hallazgo poco frecuente; no obstante, su incidencia ha aumentado con el uso cada vez más extendido de la intervención coronaria percutánea (ICP). Aunque tradicionalmente la cirugía ha sido, el tratamiento de elección, la ICP se ha convertido en una alternativa terapéutica viable, particularmente en pacientes con riesgo quirúrgico prohibitivo.
Se presenta el caso de un varón de 84 años con un perfil de riesgo cardiovascular muy elevado (hipertensión, diabetes mellitus, dislipemia y antecedente de tabaquismo) y cardiopatía isquémica crónica, previamente tratado mediante implante de stents farmacoactivos. Un mes antes había sido hospitalizado por una bacteriemia de origen pulmonar causada por Klebsiella pneumoniae. Reingresó con un cuadro de disnea, dolor torácico y fiebre; los hemocultivos resultaron nuevamente positivos para K. pneumoniae. La tomografía computarizada (TC) torácica reveló la presencia de neumonía y dilatación aneurismática (figura 1A, flecha azul) localizada en el segmento de la circunfleja izquierda previamente tratado con stent (figura 1A-C, flecha roja), asociada a un engrosamiento de los tejidos blandos que sugería rotura contenida de un seudoaneurisma (figura 1A, asterisco). La ecocardiografía transtorácica confirmó estos hallazgos (figura 1B, asterisco). Dado el alto riesgo de rotura y el riesgo quirúrgico prohibitivo del paciente, el equipo multidisciplinar optó por una estrategia de exclusión percutánea tras obtener hemocultivos negativos después del inicio del tratamiento con ceftriaxona guiado por antibiograma.
Figura 1.
Se implantaron 2 stents recubiertos mediante abordaje radial dentro del stent previamente implantado con los que se logró sellar por completo el seudoaneurisma (figura 2A, flecha) y restaurar el flujo distal (figura 2A-B, vídeo S1). En este contexto, el riesgo asociado al uso de stents recubiertos se consideró aceptable. La evolución del paciente fue favorable y, tras 2 meses de seguimiento, permanecía asintomático, con exclusión completa del seudoaneurisma confirmada mediante TC (figura 1C, asterisco).
Aunque se trata de una entidad poco frecuente, la experiencia acumulada en casos similares sugiere que el tratamiento percutáneo puede ser una alternativa terapéutica segura y eficaz.
Figura 2.
FINANCIACIÓN
Este estudio no ha recibido financiación.
CONSIDERACIONES ÉTICAS
El presente caso clínico se desarrolló de conformidad con los principios éticos establecidos en la Declaración de Helsinki. Dada la naturaleza del estudio, no fue necesaria la aprobación por un comité de ética; no obstante, se obtuvo previamente el consentimiento informado por escrito del paciente para la publicación del caso y de las imágenes que lo acompañan. Asimismo, los autores siguieron las guías SAGER en materia de igualdad de sexo y género en la investigación.
DECLARACIÓN SOBRE EL USO DE INTELIGENCIA ARTIFICIAL
No se utilizaron herramientas ni programas de inteligencia artificial en la elaboración de este manuscrito.
CONTRIBUCIÓN DE LOS AUTORES
F. Torres-Mezcua y J. Valencia fueron los cardiólogos intervencionistas que realizaron la intervención coronaria. J. Arenas analizó los hallazgos radiológicos de la tomografía computarizada. E. Blanco-López y M. Herrero-Brocal realizaron la revisión bibliográfica y redactaron el manuscrito. J.M. Ruiz-Nodar llevó a cabo la revisión crítica del contenido intelectual del manuscrito. Todos los autores revisaron y aprobaron la versión final del manuscrito.
CONFLICTO DE INTERESES
Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses relacionado con este estudio.
MATERIAL ADICIONAL
Vídeo 1. Blanco-López E. DOI: 10.24875/RECIC.M26000596
